El Vaticano
El Vaticano, cuyo nombre oficial es Estado de la Ciudad del Vaticano, es una ciudad-estado ubicada dentro de la ciudad de Roma, es el Estado soberano menos extenso y menos poblado del mundo, seguido de Mónaco. Es tan pequeño que sólo la Basílica de San Pedro es un 7% de su superficie, la Basílica y la Plaza de San Pedro ocupan un 20% del territorio, esto lo convierte en el país más urbanizado del mundo.
El Estado de la Ciudad del Vaticano alberga la Santa Sede, máxima institución de gobierno de la Iglesia Católica. Aunque los dos nombres «Ciudad del Vaticano» y «Santa Sede» se utilizan a menudo como si fueran equivalentes, el primero se refiere al estado independiente y a su territorio, mientras que el segundo se refiere a la institución que dirige la Iglesia y que tiene personalidad jurídica propia como sujeto de Derecho internacional. En rigor, es la Santa Sede, y no el Estado vaticano, la que mantiene relaciones diplomáticas con los demás países del mundo. Por otro lado, el Vaticano es quien da el soporte temporal y soberano para la actividad de la Santa Sede.
El Vaticano, es la cuna del catolicismo, fue declarado estado independiente en Febrero de 1929 mediante los Pactos de Letrán celebrados entre la Santa Sede y el entonces Reino de Italia; su figura máxima es el Papa. A parte del complejo de San Pedro y los Museos Vaticanos, el Vaticano comprende los jardines y otros edificios administrativos y residenciales que están cerrados al público. Otra cosa famosa del Vaticano y única en su especie es la Guardia Suiza, un cuerpo de élite custodio de la seguridad del país y del Papa.
La Ciudad del Vaticano cuenta con numerosos atractivos que hacen imprescindible su visita, además de las principales ceremonias religiosas que se pueden seguir de labios del Santo Padre. El recorrido por esta "ciudad" tiene que empezar por La Plaza de San Pedro, desde la que en ocasiones especiales el Papa bendice a los fieles allí congregados. Por aquí se accede a San Pedro del Vaticano, el corazón del cristianismo, la iglesia cristiana más grande del mundo.
Después de muchos años en la complicada tarea de reconstruir y agrandar la iglesia, obra original de Constantino, fueron los arquitectos Sangallo, Rafael y Peruzzi quienes dirigieron la construcción de la Basílica, con forma de cruz griega, en su origen, quedando después en forma de cruz latina y rematada, posteriormente, por Miguel Angel, con la maravillosa cúpula de 132,5 metros de alto que da unidad al interior de la basílica. La fachada de Carlo Maderno, el pórtico de Bernini, encima de éste la Loggia, galería que da a la plaza antes mencionada con cinco puertas de acceso, de éstas la de la derecha únicamente se abre cada veinticinco años durante el Año Santo.
Las puertas centrales de bronce, con retrato propio y de sus ayudantes por detrás mostrando su trabajo, son obra de Antonio Filarete, quien tardó doce años en terminarlas (1433-1445). Allí también puede verse la Scala Regia de Bernini. En la capilla, a la derecha de la entrada, se encuentra la obra de arte más importante de San Pedro, "La Pietá" de Miguel Angel, que esculpió con solo 25 años de edad, siendo además la única pieza firmada por él.
Otras obras que se pueden admirar en la basílica son la escultura de "San Pedro en el Trono", atribuída a Arnolfo di Cambio, siglo XIII, situada al final de la nave y a la derecha cerca del altar papal. Bajo este altar se encuentra la reja dorada que cubre el Nicho de Pallia, mosaico original y restaurado del siglo VI. La mayoría del interior de la basílica es barroco, obra de Bernini, así como el gran baldachino central de bronce que tardó diez años en terminar y que se alza encima del altar papal. Su importancia es indiscutible. No se puede dejar de admirar la Tumba de San Pedro, ubicada en la misma basílica. Se pueden contemplar obras tan importantes como la "Dalmática", la "Cruz del Emperador Justino II" y el "Sarcófago" de Giunio Basso.
Estos edificios de los Museos del Vaticano guardan una de las colecciones de arte más importantes del mundo. Los palacios originalmente se edificaron como residencias papales renacentistas. En el siglo XVIII se expusieron por primera vez al público las obras de arte que coleccionaron los papas a lo largo de los siglos. Por nombrar algunos de los tesoros más preciados, destacan el Museo Gregoriano Egipcio, creado en 1839 por Gregorio XIV, que comprende una importante documentación de la civilización y el arte del antiguo Egipto, con momias y sarcófagos, estelas funerarias y conmemorativas, así como estatuas de época romana inspiradas en el arte egipcio, entre otras.
El Museo Pío-Clementino guarda una gran colección sobre todo de esculturas griegas y romanas, entre las que se destacan el "Juno Sospita", la "Amazona Herida", el "Busto de Trajano", la "Ariadna Dormida", el "Apolo de Belvedere", el "Hermes", la "Estatua de Diosa", el célebre grupo del "Laoconte" y el "Heros de Centocelle", entre otros.
El Museo Gregoriano Etrusco, abierto únicamente los lunes y los viernes de 9.00 a 14.00 h. fue creado en el año 1837 por Gregorio XVI. En su interior se encuentra una interesante colección procedente de las excavaciones de la Etruria meridional. En este museo no se pueden dejar de visitar la Galería de los Candelabros, la Galería de los Tapices y la Galería de los Mapas.
Las Estancias de Rafael, decoradas por él mismo a petición de Julio II en 1508, están consideradas como una de las obras maestras de todos los tiempos. Se pueden visitar la Estancia del Incendio del Borgo, la Estancia de la Signatura y a continuación, la Galería de Rafael, situada en el segundo piso. Se distinguen además, la Capilla de Fray Angélico, ornamentada toda ella con frescos de Fray Angélico de 1448- 1450 y el Apartamento Borgia, en cuya visita se incluyen las dos estancias de la torre Borgia.
La Pinacoteca Vaticana, con una maravillosa exposición de obras como "Historias de San Nicolás de Vari", la "Virgen del Magnificat", la "Coronación de María", el "Cristo ante Pilatos" y el "Tríptico Stefaneschi", entre otras, además de los diez tapices tejidos por Pieter vam Aelst en los años 1515-1516, sobre cartones de Rafael.
Como pieza esencial y auténtica joya destaca la Capilla Sixtina, construida en los años 1475-1481, en la época de Sixto IV. En ella se celebran los cónclaves para la elección de los Papas, siendo además la Capilla privada y oficial de los Pontífices. La Bóveda es, sin duda, uno de los mayores atractivos de la Capilla. Fue decorada por el genial Miguel Angel con maravillosos frescos, iniciados en el año 1508 y acabados en 1512. Las figuras y las escenas se encuadran en una bella y monumental obra arquitectónica pintada.
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